Subí a un tren deseando dejar el pasado atrás
Subí a un tren siendo una niña con una vida y sueño rotos.
Subí a un tren agarrada de una maleta, mil pesos y tus pequeñas manos mi amor.
Subí a un tren creyendo que podía escapar.
Me senté en un tren pensando que era la una manera de protegerte mi ángel.
Sentada en el tren recordé esos ricitos de oro que había olvidado allá en bueno aires.
Sentada en el tren recordé lo que era ser madre.
Sentada en el tren no pude dejar de llorar por ti mi rayito de sol.
Había planeado salvar a uno y no me di cuenta que me perdería a mí misma.
Perdería el ser mamá, perdería el ser amiga, perdería el ser compañera, me di cuenta que no tenía las agallas para que te alejaran de mí.
Llegue a mar de plata y me baje del tren.
Ya no era más una niña, era una mujer.
Cogí la fuerza que no sabía que tenía y te traje a mí, era una morocha con las fuerzas que Dios me dio luchando por mis motivos de ser, luchando por volver a casa.
Ya nunca más me subí a ese tren.
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