No me tuviste en tus brazos al nacer,
Tus manos no fueron las que me ayudaron a dar mis primeros
pasos.
Apareciste en mi vida cuando ya era lo suficientemente
grande como para hacer berrinches y tratar de que mi mami fuera solo mía.
Te enamoraste de la luchadora que venía con paquete incluido
y no huiste cuando pudiste.
Me viste crecer, me diste mi espacio, me dejaste poco a poco
darme cuenta que ya te amaba, que esas cosas que me volvían loca como tu manera
de manejar a 30km/h eran las que te hacían único.
El amor no es algo que se da a la fuerza es algo que se va
formando por pequeños actos y cosas simples como estar junto a nosotras
mientras llorábamos fueron parte de darme cuenta que eras el ángel que Diosito
nos mandó.
Un día ya eras quien cuidaba de mí, quien me hacía renegar
cuando quería aconsejarme,
Pero a la vez me hacía darme cuenta que tenía en quien contar.
Ya no estaba sola, te ibas y extrañaba tus “pórtate bonito”.
Puede que en mis venas no corra tu sangre, pero tu sonrisa
vive en mi corazón.
Eres más de lo que esperaba y jamás pensé que volvería a
decir te quiero papá.
Nuestro amor es diferente, yo te amo por quien eres y por
quien me enseñas a ser día a día y sobretodo porque eres quien alegra el alma
de mamá.
Te amo porque cuando creía que nadie me protegería, estabas tú
para que nunca tuviera que caer.
Te amo porque me diste una familia que me acepto como si ya
fuera uno de ellos.
Te amo porque algún día me llevaras al altar y
orgullosamente bailaremos una canción padre e hija.
Te amo porque mis hijos tendrán a un abuelo excepcional.
Pero por sobre todas las cosas te amo por el alma pura que
tienes y porque no importa cuánto nos haya costado llegar a donde estamos hoy
en día, lo diré como tú lo dices, logramos llegar a puerto. Juntos, como la familia que siempre soñé.
Y no me importa lo que diga el mundo entero tu eres mi papá
de corazón.
Te amo del puerto, hasta el final de los mares mi capitán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario