Dígale a esa mirada pérdida que yo le ayudo a encontrar su rumbo,
Que a mi lado podemos recorrer el mundo.
Dígale a esos labios rotos que yo le curo sus heridas,
Que con un par de versos le devuelvo su sonrisa.
Y si su cuerpo exhausto de esta vida no puede más de la agonía,
Dígale que le regalo hasta el último pedazo de mi anatomía.
Porque sin usted mi vida ya no es vida.
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