Por los besos
que capturamos en botellas de cristal y guardamos en el armario,
Si acaso un día
se nos acababa el amor y llegábamos a extrañarnos.
Por las noches
enteras hablando de nada que dejaban la huella de la memoria más pura del amor
sin secretos.
Cuando el
susurro de tu voz era la melodía con la que me dormía por las noches y tu risa
contagiosa el despertar de mis mañanas.
Cuando los
errores eran solo parte de la experiencia y nos tirábamos al mundo encima con
tan solo un par de caricias.
Y ahora regreso a mi
armario donde las botellas se encuentran vacías y la amargura lleno nuestras
vidas
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